Mariah Carey presenta en su reality, un verdadero show, porque nada parece natural

En el show de Mariah Carey, la cantante se empeña en decir que no es una diva – con la boca-, pero todos sus comentarios y narraciones, las hace semi recostada de lado en un sillón o en la cama de su camarote de su camión y ella vestida con un body tipo corset, que con su cuerpo grita “quiero parecer una diva”. A pesar de que es una posición muy incómoda, ella se empeña en salir así y, a veces con un vaso o copa con bebida tinta en la mano. Usa tacones altos con los que a penas y puede caminar, por lo que sus bailarines la cargan.

Eso sí, siempre se asegura de que su escote sea muy profundo y, si no lo es, ella  lo jala hacia abajo.

Stella, su manager, no se informa de las diferencias de horario y culpa al contratante por no habérselos dicho. Lo que comprueba que la cantante, no tiene a su lado a gente muy inteligente o con cultura general, que ni siquiera se preocupan por ese tipo de detalles básicos.

También se puede ver, o se hace ver que, a pesar de que la prensa comenta que los ex empleados hablan horrores de la cantante por despedirlos, quien aparentemente toma las decisiones, es su representante.

Sus cumpleaños los llama aniversarios, ya que la palabra cumpleaños significa envejecimiento y eso no le gusta para nada a “Mimi” como la llama su staff.

A veces se lleva a sus hijos de gira y si tiene días libres, se los dedica a ellos completamente.

En el show, también se vio cómo su romance con el coreógrafo Bryan Tanaka comenzó. En su fiesta de cumpleaños él salió de un pastel, le bailó tipo stripper y se sentó junto a ella para no levantarse de ahí en toda la noche, a pesar de que ella le roció champagne en el torso.

En el tercer capítulo, él se lesiona la rodilla, pero Mariah decide no regresarlo a casa, sino que continúe en ese estado a lado de ella. Redacción/Photoamc.